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Compraventa de activos

Modalidad de adquisición en la que el comprador selecciona y adquiere determinados activos y pasivos del negocio, en lugar de comprar la sociedad que los posee.

No siempre conviene comprar la sociedad entera. A veces, lo que tiene valor es el negocio — sus clientes, su maquinaria, su marca, sus contratos — pero la sociedad que lo contiene arrastra pasivos, contingencias o problemas que el comprador no quiere ni debe asumir. Para esos casos existe la compraventa de activos: el comprador selecciona lo que quiere comprar y deja atrás lo que no quiere. Es la alternativa quirúrgica a la compraventa de participaciones.

Qué es la compraventa de activos

En una compraventa de activos (asset deal), el comprador adquiere directamente los activos que componen el negocio: maquinaria, inventario, contratos con clientes, propiedad intelectual, marca comercial, inmuebles, y los pasivos específicos que acuerde asumir. La sociedad vendedora no se transmite: sigue existiendo como persona jurídica (normalmente para liquidarse o continuar con otra actividad).

La diferencia conceptual con la compraventa de acciones es fundamental:

  • Share deal: Se compra el continente (la sociedad) con todo su contenido (activos y pasivos).
  • Asset deal: Se compra el contenido (activos seleccionados) y se deja el continente (la sociedad) en manos del vendedor.

Cuándo se utiliza la compraventa de activos

Empresas en concurso de acreedores. La compra de unidad productiva en fase de liquidación es, técnicamente, una compraventa de activos. El comprador adquiere los activos del negocio sin asumir los pasivos del concursado (con las excepciones legales aplicables). Es la forma más habitual de rescatar empresas en concurso.

Pasivos o contingencias significativas. Si la due diligence revela pasivos ocultos, contingencias fiscales importantes, litigios en curso con riesgo elevado o pasivos ambientales, el comprador puede preferir un asset deal para dejar esos riesgos en la sociedad vendedora.

Compra de una división o línea de negocio. Cuando el comprador no quiere toda la empresa sino solo una parte (una línea de productos, una división geográfica, un segmento de clientes), la única opción es un asset deal, salvo que la división esté constituida como sociedad independiente.

Razones fiscales del comprador. En un asset deal, el comprador puede amortizar fiscalmente los activos adquiridos (incluido el fondo de comercio) desde su valor de adquisición, generando un ahorro fiscal que no existe en un share deal (donde el comprador hereda los valores fiscales históricos de los activos en el balance de la sociedad adquirida).

Ventajas para el comprador

Selección de activos y pasivos. El comprador elige lo que compra. Puede excluir activos no operativos, contratos desfavorables, litigios en curso y pasivos contingentes.

Protección frente a pasivos ocultos. En principio, el comprador no hereda los pasivos de la sociedad vendedora (con excepciones importantes en materia laboral, fiscal y de Seguridad Social).

Beneficio fiscal de la amortización. El fondo de comercio generado en un asset deal es amortizable fiscalmente (hasta 20 años), lo que reduce la base imponible del comprador en los ejercicios posteriores a la adquisición.

Base fiscal actualizada. Todos los activos adquiridos entran en el balance del comprador a su valor de adquisición (no al valor contable histórico), lo que genera mayores amortizaciones deducibles.

Desventajas y complejidades

Transferencia individual de activos. Cada activo debe transferirse individualmente: los inmuebles requieren escritura pública e inscripción registral, los contratos requieren consentimiento de la contraparte (cesión de posición contractual), los vehículos requieren cambio de titularidad, las licencias pueden requerir nueva solicitud. Es un proceso significativamente más complejo y costoso que transferir participaciones.

Carga fiscal para el vendedor. La sociedad vendedora tributa por la diferencia entre el precio de venta de los activos y su valor contable neto. Si luego el socio quiere extraer la liquidez de la sociedad (dividendos o liquidación), se produce una segunda tributación. La carga fiscal combinada puede ser sustancialmente mayor que en un share deal.

Sucesión de empresa a efectos laborales. Si el comprador adquiere la unidad productiva (no activos sueltos), puede producirse una sucesión de empresa a efectos del artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores. Esto implica la subrogación obligatoria en los contratos de los trabajadores adscritos a la unidad productiva, con todas sus condiciones laborales y antigüedad.

IVA e ITP. La transmisión de activos puede estar sujeta a IVA (tipo general del 21% para la mayoría de los activos) o a ITP (para inmuebles y otros activos específicos), salvo que resulte de aplicación la exención por transmisión de universalidad de patrimonio (rama de actividad). La planificación fiscal de la operación es imprescindible.

Ejemplo práctico

Una empresa de catering industrial en Madrid entra en concurso de acreedores con 35 empleados, 4 millones de facturación, activos (equipamiento de cocina, vehículos de reparto, stocks) valorados en 800.000 euros y una deuda total de 2,5 millones (bancaria, proveedores, Hacienda).

Blue Mountain presenta una oferta de compra de la unidad productiva en fase de liquidación: 1,2 millones de euros por los activos operativos (equipamiento, vehículos, stocks, marca, contratos con clientes), con subrogación en los contratos de 30 de los 35 empleados. La oferta incluye el compromiso de mantener la actividad durante un mínimo de dos años.

El administrador concursal acepta la oferta porque supera significativamente el valor de liquidación disgregada de los activos (estimada en 500.000 euros), preserva empleos y genera un mayor retorno para los acreedores. Los 5 empleados no subrogados perciben su indemnización con cargo a la masa concursal (y subsidiariamente del FOGASA).

Blue Mountain integra la operación en su plataforma de servicios, profesionaliza la gestión comercial y recupera dos contratos que se habían perdido durante el proceso concursal. En 18 meses, la facturación alcanza 5,5 millones con un EBITDA del 12%.

Preguntas frecuentes

¿Puedo elegir qué empleados subrogar en un asset deal?

Si se produce una sucesión de empresa (adquisición de una unidad productiva que mantiene su identidad), la subrogación es obligatoria para todos los trabajadores adscritos a esa unidad productiva, con todas sus condiciones laborales y antigüedad. No se puede seleccionar individualmente. Si la adquisición se limita a activos sueltos (sin constituir una unidad productiva autónoma), no hay obligación de subrogación laboral.

¿Es mejor un asset deal que un share deal para el comprador?

Depende del caso. El asset deal protege mejor frente a pasivos ocultos y genera ventajas fiscales por amortización, pero es más complejo de ejecutar, tiene mayor carga fiscal para el vendedor (lo que puede encarecer el precio) y requiere la transferencia individual de cada activo y contrato. En la mayoría de las operaciones del mid-market, el share deal sigue siendo la opción preferida por su simplicidad. El asset deal se reserva para situaciones específicas donde el riesgo de pasivos justifica la mayor complejidad.

¿Quién paga el IVA en un asset deal?

El comprador paga el IVA al vendedor como parte del precio (si la operación está sujeta y no exenta). Sin embargo, si se transmite una rama de actividad como universalidad de patrimonio, la operación puede estar no sujeta a IVA, lo que elimina el coste financiero del impuesto. La calificación fiscal de la operación debe analizarse caso por caso con un asesor fiscal.

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