Cada diciembre dedico un tiempo a reflexionar sobre lo que el año me ha enseñado. No sobre los números — esos hablan por sí mismos — sino sobre las lecciones cualitativas: las que no aparecen en los informes de gestión pero que determinan la calidad de las decisiones futuras.
2023 ha sido un año interesante. No el más fácil, ni el más rentable, pero sí uno de los más instructivos. Comparto las lecciones que me llevo.
Lección 1: La paciencia tiene un valor financiero medible
En un entorno de tipos de interés al alza y de ajuste de valoraciones, los inversores que han tenido paciencia han obtenido mejores precios de entrada que los que se precipitaron en 2021-2022. Empresas que hace dos años se vendían a 8x EBITDA se están vendiendo a 6x. La diferencia de dos puntos de múltiplo en una empresa con EBITDA de 3 millones es de 6 millones de euros. La paciencia vale dinero.
Pero la paciencia tiene un coste de oportunidad: mientras esperas, las oportunidades pueden pasar. La clave está en distinguir entre paciencia estratégica (esperar el momento adecuado para actuar) y parálisis por análisis (esperar indefinidamente por miedo a equivocarse).
Lección 2: La selectividad importa más en mercados difíciles
En 2021, con liquidez abundante y múltiplos altos, casi cualquier empresa con EBITDA positivo encontraba comprador. En 2023, los compradores son más selectivos. Y esa selectividad es sana.
Nosotros hemos evaluado más operaciones que nunca este año. Pero hemos cerrado menos. No porque no hubiera oportunidades, sino porque hemos subido el listón. Hemos priorizado la calidad de los ingresos, la diversificación de clientes, la calidad del equipo y la claridad de la tesis de valor. Hemos rechazado operaciones que en 2021 probablemente habríamos hecho. Y no nos arrepentimos.
Lección 3: El equipo lo es todo
Lo digo cada año, pero 2023 lo ha confirmado con especial intensidad. Las empresas de nuestra cartera que mejor han navegado las dificultades del año — inflación de costes, presión sobre márgenes, incertidumbre de demanda — han sido las que tienen equipos directivos fuertes.
En dos de nuestras participadas, hemos incorporado directivos clave este año — un director de operaciones en una y un director financiero en otra. El impacto ha sido inmediato y significativo. La inversión en talento directivo sigue siendo la de mayor retorno que conozco.
Lección 4: La gestión activa marca la diferencia
En un año difícil, la diferencia entre una empresa gestionada activamente y una empresa dejada en piloto automático se amplifica. Las empresas donde hemos trabajado activamente en control de costes, en mejora comercial y en eficiencia operativa han mantenido o mejorado sus márgenes. Las que han tenido menos atención han sufrido más.
Esto refuerza nuestra convicción de que la gestión activa no es opcional. Es esencial. Y es lo que justifica nuestro modelo de inversión frente a los fondos que compran y esperan.
Lección 5: La sucesión es ahora
El flujo de operaciones motivadas por la sucesión ha crecido significativamente este año. Más empresarios que nunca nos están contactando para explorar sus opciones. No porque estén en dificultades, sino porque han llegado a un punto de su vida donde necesitan planificar el siguiente capítulo.
Este flujo sucesorio va a ser la principal fuente de oportunidades de inversión en el middle-market español durante la próxima década. Los inversores que estemos preparados para atender esta demanda — con capital, con capacidad de gestión y con sensibilidad hacia las necesidades del empresario — tendremos una posición privilegiada.
Lección 6: La honestidad es rentable
Suena a tópico, pero no lo es. En cada negociación, en cada due diligence, en cada reunión de consejo, la honestidad genera confianza. Y la confianza reduce costes de transacción, acelera decisiones y fortalece relaciones.
Este año hemos rechazado una operación en la que habíamos invertido meses de trabajo porque, durante la due diligence, descubrimos que el vendedor no había sido transparente sobre una contingencia material. Fue una decisión difícil — económicamente costosa en el corto plazo — pero correcta. La reputación se construye con los noes tanto como con los síes.
Mirando a 2024
De cara al año que viene, somos moderadamente optimistas. El entorno macroeconómico sigue siendo incierto, pero las oportunidades en el middle-market español son abundantes y de calidad. Nuestra cartera está en buena forma. Nuestro equipo está reforzado. Y nuestra tesis de inversión — capital paciente, gestión activa, foco en el middle-market español — es más relevante que nunca.
Seguimos adelante. Con las lecciones de 2023 como equipaje.
Dirk Manuel Martens Jiménez
Fundador, Blue Mountain Capital
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Véase también: Por qué invertimos solo en España.