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Perspectivas Publicado el 2 de octubre de 2025 8 min de lectura

Vender empresa con deudas: es posible y así funciona

Tener deudas no impide vender una empresa. Explicamos los mecanismos habituales — cash-free/debt-free, asunción de deuda, reestructuración previa — y cómo afecta el endeudamiento al proceso de venta y la valoración.

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Blue Mountain Capital

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Blue Mountain Capital | | 8 min de lectura

Una de las preguntas más frecuentes que recibimos de empresarios que contemplan una operación de venta es si es posible vender una empresa que tiene deudas. La respuesta es rotundamente sí. De hecho, la inmensa mayoría de las operaciones de compraventa en el middle market involucran empresas con algún nivel de endeudamiento. La clave no está en si hay deuda, sino en cómo se gestiona esa deuda en el contexto de la operación.

Cómo valora un comprador una empresa con deuda

Para entender cómo funciona la venta de una empresa con deudas, es necesario comprender la diferencia entre enterprise value (valor de empresa) y equity value (valor de las participaciones).

El enterprise value es el valor del negocio en su conjunto — lo que valen las operaciones, los activos productivos, la marca, los clientes, el equipo. Se calcula habitualmente como un múltiplo del EBITDA normalizado. Si una empresa genera 3 millones de euros de EBITDA y el múltiplo de mercado para su sector es 7x, el enterprise value es de 21 millones de euros.

El equity value — lo que realmente recibe el vendedor — se calcula restando la deuda financiera neta del enterprise value. Si esa misma empresa tiene 5 millones de euros de deuda financiera y 1 millón de tesorería, la deuda financiera neta es de 4 millones. El equity value para el vendedor sería de 17 millones de euros (21 menos 4).

Este mecanismo, conocido como cash-free/debt-free, es el estándar en la práctica totalidad de las operaciones de M&A. Bajo este esquema, el comprador adquiere una empresa libre de deuda financiera (el vendedor la cancela con parte del precio) y libre de exceso de caja (el vendedor se lleva la tesorería que no es necesaria para la operativa). Es un mecanismo limpio, transparente y que funciona incluso cuando la empresa tiene un nivel de endeudamiento significativo.

Qué se considera deuda financiera neta

La definición de deuda financiera neta es uno de los puntos de negociación más habituales en una operación de M&A. Típicamente incluye:

Incluido como deuda: préstamos bancarios a corto y largo plazo, pólizas de crédito dispuestas, leasing financiero, deudas con socios o partes vinculadas, obligaciones por arrendamientos financieros, provisiones por litigios o contingencias ciertas, deudas fiscales aplazadas, compromisos por pensiones no provisionados, deudas con la Seguridad Social y la Agencia Tributaria fuera de plazo.

Incluido como caja: tesorería, inversiones financieras líquidas a corto plazo, depósitos a plazo con vencimiento inferior a tres meses.

Zona gris: anticipos de clientes, factoring sin recurso, confirming, retenciones de garantía, avales bancarios. Estos elementos pueden considerarse deuda o partida operativa dependiendo de la negociación.

La definición precisa de cada partida tiene un impacto directo en el equity value que recibe el vendedor, por lo que es un punto que debe negociarse con sumo cuidado y con el apoyo de asesores especializados.

Escenarios habituales

Empresa con deuda bancaria estructurada y servicio normal

Es el escenario más sencillo. La empresa tiene préstamos o líneas de crédito, pero los paga puntualmente y genera suficiente caja para atender el servicio de la deuda. En este caso, la deuda se resta del enterprise value mediante el mecanismo cash-free/debt-free y la operación fluye con normalidad.

El comprador, si lo desea, puede negociar la subrogación en los préstamos existentes si las condiciones son favorables, o refinanciar la deuda en mejores términos aprovechando su propia capacidad crediticia o la nueva estructura accionarial. En cualquier caso, la deuda no es un obstáculo para la operación.

Empresa con deuda elevada pero viable

Cuando el nivel de endeudamiento es alto — por ejemplo, una ratio deuda/EBITDA superior a 4x — el equity value para el vendedor se reduce significativamente. En algunos casos puede ser próximo a cero o incluso negativo, lo que significa que la empresa vale más de lo que debe, pero casi todo el valor se lo lleva la cancelación de la deuda.

En estos escenarios, el vendedor tiene varias opciones. La primera es reducir la deuda antes de la venta, destinando la generación de caja de uno o dos ejercicios a amortizar deuda anticipadamente. La segunda es buscar un comprador que vea potencial de mejora operativa y esté dispuesto a adquirir la empresa asumiendo la deuda existente. La tercera, menos habitual, es negociar una quita con los acreedores financieros como paso previo a la venta.

Empresa en dificultades financieras

El escenario más complejo es el de la empresa que no puede atender el servicio de su deuda o que se encuentra en situación de insolvencia actual o inminente. En estos casos, la venta sigue siendo posible — y, de hecho, es a menudo la mejor solución para todos los stakeholders — pero el proceso es radicalmente diferente.

Las opciones incluyen la venta de la unidad productiva en el contexto de un procedimiento concursal, la venta previa a la declaración de concurso con acuerdo de los principales acreedores, o la reestructuración de la deuda mediante un acuerdo extrajudicial de pagos o un plan de reestructuración homologado judicialmente.

En nuestra experiencia, las operaciones de compra de empresas en dificultades requieren un comprador con experiencia específica en este tipo de situaciones, capacidad de ejecución rápida y habilidad para negociar simultáneamente con múltiples stakeholders — acreedores financieros, Hacienda, Seguridad Social, proveedores comerciales y empleados.

Deudas que complican especialmente la venta

No todas las deudas son iguales a ojos de un comprador. Algunas generan una preocupación desproporcionada y requieren una gestión específica:

Deudas con la Agencia Tributaria y la Seguridad Social. La administración pública es un acreedor particularmente rígido y con capacidad de embargo. Un comprador verá con especial cautela cualquier deuda tributaria pendiente, especialmente si no está aplazada formalmente. La recomendación es regularizar y aplazar estas deudas antes de iniciar el proceso de venta.

Deudas con socios o partes vinculadas. Los préstamos de socios a la empresa pueden generar complicaciones en la definición de deuda financiera neta y en la estructura fiscal de la operación. Es aconsejable simplificarlos o capitalizarlos antes de la venta.

Contingencias no provisionadas. Litigios en curso, actas de inspección tributaria pendientes, responsabilidades medioambientales no cuantificadas o compromisos contractuales onerosos son formas de deuda oculta que el comprador descubrirá durante la due diligence. La transparencia absoluta desde el inicio es la mejor estrategia: las contingencias conocidas se negocian; las contingencias descubiertas generan desconfianza.

Deuda con vencimiento próximo. Si la empresa tiene un vencimiento significativo de deuda durante el proceso de venta, la presión temporal puede debilitar la posición negociadora del vendedor. Los compradores oportunistas saben que un vendedor con un vencimiento de deuda inminente tiene incentivos para cerrar rápido, aunque sea a un precio inferior.

Recomendaciones para el vendedor

Si está considerando la venta de una empresa con un nivel significativo de deudas, las siguientes recomendaciones pueden mejorar su posición:

Anticipe la gestión de la deuda. Si tiene margen de maniobra temporal, dedique los 12 a 18 meses previos a la venta a reducir deuda, refinanciar en mejores condiciones, regularizar obligaciones tributarias y simplificar la estructura de pasivos. Cada euro de deuda reducido es un euro adicional en el equity value del vendedor.

Prepare un balance limpio. Identifique y cuantifique todas las contingencias antes de que lo haga el comprador. Un vendedor que presenta un mapa completo de riesgos transmite confianza y reduce la probabilidad de sorpresas que puedan hacer descarrilar la operación.

Elija al comprador adecuado. No todos los compradores tienen la misma capacidad ni la misma disposición para trabajar con empresas endeudadas. Los family offices con experiencia en situaciones especiales, los fondos de turnaround y los compradores industriales con balance sólido son los perfiles más adecuados.

Negocie la definición de deuda financiera neta. La negociación de qué partidas se incluyen como deuda y cuáles como partida operativa puede tener un impacto de varios puntos porcentuales en el equity value. No es un detalle menor: es uno de los puntos de negociación económicamente más relevantes de toda la operación.

Asesórese adecuadamente. La venta de una empresa con deudas significativas es una operación compleja que requiere asesores financieros, fiscales y legales con experiencia específica en M&A. El coste de un buen asesoramiento se recupera con creces en la negociación.

La perspectiva del comprador

Desde el lado comprador — que es donde opera Blue Mountain — las empresas con deuda no son un problema; son una oportunidad. Una empresa endeudada pero operativamente sólida puede ofrecer un punto de entrada atractivo para un inversor con capacidad de reestructurar los pasivos y aportar los recursos necesarios para que el negocio alcance su verdadero potencial.

Las señales que buscamos como compradores son: un negocio subyacente rentable o con potencial claro de serlo, un equipo directivo competente, un mercado con perspectivas positivas y una deuda que es elevada pero gestionable — es decir, que no compromete la viabilidad del negocio si se reestructura adecuadamente.

En resumen: la deuda no impide la venta de una empresa. Afecta al precio, condiciona la estructura y requiere una gestión más cuidadosa del proceso, pero con los mecanismos adecuados y los asesores correctos, la operación es perfectamente viable. Lo que realmente puede impedir una venta no es la deuda, sino la falta de transparencia, la ausencia de planificación o la incapacidad de separar el valor del negocio del peso de sus pasivos.

Si desea analizar su situación con discreción, estamos a su disposición.

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