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Guías Publicado el 11 de septiembre de 2024 7 min de lectura

Management buyout en España: cómo el equipo directivo puede comprar la empresa

Un management buyout (MBO) es una de las opciones de sucesión menos conocidas pero más eficaces: el equipo que ya gestiona la empresa la compra al fundador. Explicamos cómo funciona en la práctica, cómo se financia y cuál es el papel del inversor.

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Blue Mountain Capital

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Blue Mountain Capital | | 7 min de lectura

Hay una opción de sucesión empresarial que muchos fundadores no consideran porque no la conocen bien: vender la empresa al equipo que ya la gestiona.

Se llama management buyout, o MBO. Y cuando las condiciones son las correctas, puede ser la solución más elegante a la sucesión: la empresa queda en manos de personas que la conocen profundamente, los empleados mantienen sus interlocutores habituales, los clientes perciben continuidad, y el fundador obtiene la liquidez que buscaba sin ver su empresa en manos de extraños o de un competidor.

En España, el MBO es menos frecuente de lo que debería ser, en parte porque hay poca información accesible para no financieros sobre cómo funciona en la práctica. Este artículo intenta llenar ese hueco.

Qué es exactamente un MBO

Un management buyout es una operación en la que el equipo directivo de una empresa — normalmente con el apoyo de un inversor financiero — adquiere la empresa de sus propietarios actuales.

El elemento clave es que los gestores pasan de ser empleados (o directivos asalariados) a ser propietarios. Eso cambia fundamentalmente su relación con la empresa y sus incentivos. Un director general que posee el 15% de la empresa piensa de manera muy diferente a uno que cobra un sueldo fijo, por muy bueno que sea ese sueldo.

El MBO no es lo mismo que:

  • Una sucesión familiar, donde la empresa pasa a los hijos del fundador.
  • Una venta a un tercero externo, donde el comprador es ajeno a la empresa.
  • Un ESOP (plan de participación de empleados), aunque comparte la lógica de mantener la empresa entre las personas que la conocen.

El MBO puede realizarse con o sin inversor externo, pero en la práctica, para operaciones de tamaño significativo, casi siempre requiere un socio financiero que aporte la mayor parte del capital.

Cuándo tiene sentido un MBO

No todas las empresas ni todas las situaciones son adecuadas para un MBO. Las condiciones que lo hacen viable son:

Equipo directivo sólido y motivado. El MBO solo funciona si hay un equipo que lleva años gestionando la empresa, que la conoce bien y que tiene motivación genuina para ser propietario. Si el equipo depende excesivamente del fundador para las decisiones del día a día, el MBO no resuelve el problema de la sucesión — lo traslada.

Empresa con flujos de caja estables. La estructura financiera de un MBO suele incluir deuda (cuando la operación es grande). Esa deuda se paga con los flujos de caja de la empresa. Por eso, los negocios con ingresos predecibles y márgenes razonables son más adecuados que los que tienen flujos muy variables.

Fundador que quiere una salida limpia. El MBO es especialmente interesante cuando el fundador quiere retirarse con liquidez pero no quiere vender a un competidor ni a un fondo que en cinco años puede vender la empresa a quien sea. El MBO le garantiza que la empresa queda en manos conocidas.

Precio razonable. El equipo directivo no tiene el mismo poder financiero que un comprador industrial o un fondo grande. Si el fundador busca el precio máximo posible a toda costa, el MBO puede no competir. Si el fundador valora también el destino de la empresa, el MBO puede ser preferible aunque la valoración sea algo inferior.

Cómo se financia un MBO en la práctica

Esta es la parte que genera más confusión. Vamos a despejar el misterio.

En una operación de MBO típica, el precio de compra se financia con tres fuentes:

1. Capital del equipo directivo (equity management). Los directivos que participan en el MBO aportan capital propio. No mortigan sus casas ni piden préstamos personales desproporcionados — aportan lo que tienen disponible de manera razonable. Este capital representa normalmente entre el 5% y el 20% del precio total, dependiendo del patrimonio del equipo y del tamaño de la operación. La cantidad exacta no es lo más importante: lo que importa es que la aportación sea significativa para crear alineación real de intereses.

2. Capital del inversor financiero. El inversor — en nuestro caso, Blue Mountain — aporta la mayor parte del capital. Adquiere una participación mayoritaria en la empresa junto con el equipo directivo, que retiene una participación minoritaria pero significativa. El inversor asume el riesgo financiero principal y obtiene a cambio una participación proporcional.

3. Deuda bancaria (en operaciones de mayor tamaño). En operaciones de cierto volumen, parte de la financiación puede venir de préstamos bancarios que se devuelven con los flujos de caja de la empresa. Esto se conoce como leveraged buyout o LBO cuando la deuda es la fuente principal, aunque en el contexto de empresas familiares del middle-market, el apalancamiento suele ser moderado para no comprometer la solidez financiera de la empresa.

Un ejemplo para hacerlo concreto

Imaginemos una empresa de distribución industrial que factura 40 millones y tiene un EBITDA de 5 millones. La valoración acordada es 25 millones (5x EBITDA). El equipo directivo — CEO y tres directores — quiere hacer un MBO.

La estructura podría ser:

  • Equipo directivo: 2,5 millones (10% del precio)
  • Blue Mountain: 15 millones (60%)
  • Deuda bancaria: 7,5 millones (30%)

Al cierre, el equipo directivo posee el 30% de la empresa (su aportación como porcentaje del capital total, que incluye solo equity). Blue Mountain posee el 70%.

Si en cinco años la empresa ha crecido y se acuerda una nueva valoración de 40 millones, el equipo directivo recibe el 30% de ese valor: 12 millones. Sus 2,5 millones iniciales se han convertido en 12. El inversor recibe el 70%: 28 millones sobre los 15 invertidos.

Es una simplificación, pero ilustra la lógica: el equipo asume riesgo real a cambio de un upside real.

El papel del inversor: no solo capital

Un buen inversor en un MBO no es simplemente un banco que presta dinero. Es un socio estratégico que, idealmente, aporta tres cosas:

Capital y estructura. La financiación de la operación y la estructura legal y fiscal que la hace viable.

Gobernanza y soporte. Un asiento en el consejo de administración, procesos de reporte que profesionalizan la empresa, acceso a una red de contactos para contratar directivos de calidad, explorar mercados o cerrar operaciones de financiación.

Paciencia. Y esto es crucial. En un MBO, el equipo directivo necesita tiempo para demostrar que puede gestionar la empresa sin el fundador. Un inversor con un horizonte de cinco años puede crear presión adicional en un momento en que el equipo ya está gestionando la presión de la transición. Un inversor de largo plazo — como lo somos nosotros — puede acompañar ese proceso sin urgencias artificiales.

Lo que el fundador se pregunta: ¿pueden sin mí?

La pregunta que todo fundador tiene en la cabeza cuando considera un MBO es, casi invariablemente, la misma: ¿serán capaces de gestionar la empresa sin mí?

Es una pregunta legítima. La respuesta honesta es: depende de cuánto llevan gestionando realmente.

Si el equipo directivo lleva cinco años tomando las decisiones operativas del día a día, cerrando ventas importantes, gestionando crisis, negociando con proveedores — con el fundador más como referencia y validador que como ejecutor — entonces la respuesta es casi siempre sí.

Si el equipo directivo ejecuta pero el fundador decide en todo lo importante, el MBO no es el problema: es el síntoma de que hay trabajo previo de delegación que hacer antes de plantear cualquier opción de sucesión.

En Blue Mountain hemos participado en procesos donde el fundador pasó dieciocho meses preparando al equipo antes de cerrar el MBO. Eso no es un retraso — es la inversión más importante que puede hacer para que la operación tenga éxito.

Si quiere entender cómo trabajamos con intermediarios y asesores en estas estructuras, te recomiendo leer nuestra sección de colaboración con intermediarios. Y para contexto adicional sobre la importancia del equipo directivo en los procesos de adquisición, los artículos importancia del equipo directivo en la compra de una empresa, cómo estructuramos una adquisición y guía de planificación de la sucesión empresarial ofrecen perspectivas complementarias.

El MBO no es la opción correcta para todos. Pero para el fundador que tiene un equipo sólido, que quiere una salida limpia y que quiere ver la empresa en manos conocidas, es una de las mejores opciones del mercado.

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