“Mantendremos todos los puestos de trabajo.” Es una frase que se pronuncia con facilidad en la mesa de negociación. Suena bien, tranquiliza al vendedor y genera titulares positivos. Pero para el empresario que vende, la pregunta es legítima: ¿es un compromiso real o es un discurso vacío?
En Blue Mountain nos tomamos este tema con la seriedad que merece. No porque seamos altruistas — somos inversores, y nuestro objetivo es generar rentabilidad — sino porque hemos aprendido que la protección del empleo no es solo un compromiso ético. Es una estrategia de inversión inteligente.
Por qué el empleo importa para el inversor
Las empresas del middle-market español son, fundamentalmente, empresas de personas. Su valor no reside en patentes, en tecnología propietaria ni en activos inmobiliarios. Reside en las personas que las hacen funcionar cada día: el operario que conoce la maquinaria, la comercial que tiene la relación con el cliente, el jefe de almacén que optimiza los procesos sin que nadie se lo pida.
Cuando un inversor adquiere una empresa y procede a recortar plantilla de forma indiscriminada, está destruyendo exactamente el activo que ha comprado. Puede mejorar los márgenes a corto plazo, pero a costa de perder conocimiento, relaciones, cultura y capacidad operativa que tardará años en reconstruir, si es que puede hacerlo.
He visto esta película demasiadas veces: un fondo adquiere una empresa, reduce un 20% de la plantilla para mejorar el EBITDA, presenta unos números estupendos a sus inversores y vende la empresa al siguiente fondo. El siguiente fondo descubre que la empresa, sin las personas que la hacían funcionar, vale menos de lo que ha pagado.
Nuestro enfoque: compromiso con matices
Nuestro compromiso con el empleo no es una promesa absoluta de que nunca prescindiremos de ningún empleado. Eso sería deshonesto. Hay situaciones en las que la restructuración de plantilla es necesaria para la viabilidad de la empresa: posiciones duplicadas tras una integración, funciones que la tecnología ha hecho redundantes, departamentos dimensionados para un volumen de negocio que ya no existe.
Lo que sí nos comprometemos a hacer es:
No utilizar los recortes de plantilla como primera palanca de mejora de márgenes. Antes de tocar la plantilla, agotamos todas las demás vías de optimización: mejora de procesos, renegociación de contratos con proveedores, eliminación de gastos innecesarios, optimización fiscal.
Reubicar antes que despedir. Cuando una posición deja de ser necesaria en una empresa de la cartera, evaluamos si esa persona puede reubicarse en otra empresa del grupo. Con más de 80 empresas en nuestra cartera, las oportunidades de reubicación son reales.
Invertir en formación. Si una transformación tecnológica o de procesos hace que determinadas habilidades queden obsoletas, invertimos en la formación de las personas afectadas para que puedan adaptarse a las nuevas funciones.
Comunicar con transparencia. Cuando un ajuste de plantilla es inevitable, lo comunicamos con antelación, con respeto y con las condiciones más generosas que la situación permita. Nunca despedimos por sorpresa y nunca tratamos a las personas como números.
Los números
Desde nuestra fundación, las empresas de nuestra cartera han creado más empleo neto del que han destruido. No publico cifras exactas por confidencialidad, pero puedo afirmar que el balance es positivo y significativo.
Esto no es altruismo disfrazado. Es el resultado lógico de nuestra estrategia de inversión: adquirimos empresas para hacerlas crecer. Y el crecimiento, en las empresas del middle-market, se traduce inevitablemente en más empleo.
Las empresas logísticas que hemos consolidado necesitan más conductores, más personal de almacén, más gestores operativos. Las empresas hoteleras que hemos reposicionado necesitan más personal cualificado para ofrecer un nivel de servicio superior. Las empresas de tecnología circular que hemos potenciado necesitan más técnicos de reacondicionamiento, más comerciales, más ingenieros de procesos.
Lo que pedimos a cambio
Nuestro compromiso con el empleo viene acompañado de una expectativa legítima hacia los equipos de las empresas que adquirimos: compromiso, profesionalidad y disposición al cambio.
No somos un inversor pasivo. Cuando entramos en una empresa, traemos ideas, exigencias y estándares que pueden ser diferentes a los que el equipo está acostumbrado. Pedimos que se adopten sistemas de gestión más rigurosos, que se midan los resultados con más disciplina, que se busque la mejora continua.
Esta exigencia puede generar resistencia. Algunos empleados se adaptan y crecen profesionalmente. Otros no. Y con los que no se adaptan, actuamos de forma justa pero firme, porque proteger el empleo no significa tolerar la falta de compromiso.
Un argumento para el vendedor
Cuando un empresario evalúa ofertas de diferentes compradores, le invito a hacer una pregunta simple: “¿Qué ha pasado con los empleados de las últimas tres empresas que ha comprado?”
Si el comprador no puede responder a esa pregunta con datos concretos y verificables, las promesas de protección del empleo no valen el papel en el que están escritas.
En Blue Mountain podemos responder a esa pregunta. Y las respuestas son nuestra mejor carta de presentación.
Conclusión
La protección del empleo en adquisiciones no es un acto de caridad. Es una estrategia de inversión basada en una convicción simple: las empresas del middle-market son empresas de personas, y destruir el capital humano es destruir el valor de la inversión.
No siempre es posible mantener todos los puestos de trabajo. La vida empresarial tiene su complejidad y sus exigencias. Pero el inversor que aborda la cuestión del empleo con seriedad, con transparencia y con un compromiso verificable se diferencia radicalmente del que la aborda con promesas vacías.
Y esa diferencia, para el empresario que vende, para los empleados que se quedan y para la comunidad que observa, es la que separa al inversor de capital de quien solo mueve dinero.
¿Necesita un interlocutor que entienda su situación? Estamos aquí.
Véase también: Cómo estructuramos una adquisición: paso a paso.