Cuando un comprador profesional analiza una empresa, la due diligence fiscal es una de las áreas que más atención recibe. Y con razón: las contingencias fiscales pueden transformar una operación aparentemente atractiva en un problema financiero de primer orden.
Sin embargo, muchos empresarios que se plantean vender su empresa desconocen qué aspectos concretos va a analizar el comprador, qué contingencias son las más habituales y, lo más importante, qué pueden hacer para prepararse y evitar sorpresas que arruinen la operación.
El alcance de la revisión
Una due diligence fiscal estándar en una operación de middle-market cubre los siguientes impuestos y periodos:
- Impuesto sobre Sociedades: últimos cuatro ejercicios no prescritos
- IVA: últimos cuatro ejercicios y declaraciones del ejercicio en curso
- Retenciones (IRPF, no residentes): últimos cuatro ejercicios
- Impuesto sobre Actividades Económicas: verificación de epígrafes
- Impuestos locales: IBI, tasas municipales
- Obligaciones de información: modelos 347, 349, 720
El comprador solicitará las declaraciones presentadas, las actas de inspección si las hubiera, la correspondencia con la Agencia Tributaria y cualquier consulta vinculante o tributaria que la empresa haya solicitado.
Las contingencias más habituales
Tras años de experiencia analizando empresas para su adquisición, estas son las contingencias fiscales que encontramos con mayor frecuencia:
Precios de transferencia
En empresas familiares con múltiples sociedades vinculadas — la estructura holding típica — las operaciones entre partes vinculadas son una fuente constante de contingencias. Alquileres de inmuebles a precios fuera de mercado, servicios de gestión sin documentación adecuada, préstamos entre sociedades sin ustedpo de interés de mercado.
La normativa española exige que las operaciones vinculadas se realicen a precio de mercado y que exista documentación que lo acredite. En la práctica, muchas empresas familiares no cumplen con estos requisitos de documentación, lo que genera un riesgo de ajuste significativo en caso de inspección.
Gastos no deducibles
Es habitual encontrar gastos imputados a la empresa que tienen un componente personal del empresario o su familia: vehículos, viajes, seguros, tarjetas de crédito. Estos gastos, si no están vinculados a la actividad empresarial, no son deducibles en el Impuesto sobre Sociedades y generan una contingencia por el impuesto no pagado más intereses de demora y potenciales sanciones.
Economía sumergida
En determinados sectores — hostelería, construcción, comercio minorista — la existencia de ingresos no declarados o pagos en efectivo no registrados sigue siendo una realidad. Para el comprador, esto presenta una doble problemática: por un lado, la contingencia fiscal directa; por otro, la imposibilidad de fiarse de las cifras declaradas para valorar la empresa.
Criterio de imputación temporal
Los errores en el criterio de imputación temporal de ingresos y gastos son frecuentes, especialmente en empresas que facturan proyectos de larga duración o que realizan obras con periodos de ejecución que abarcan varios ejercicios. Un ingreso imputado en el ejercicio incorrecto genera una contingencia aunque el impuesto total pagado sea el mismo, porque la Agencia Tributaria puede liquidar intereses de demora por el desfase temporal.
Bases imponibles negativas
Las bases imponibles negativas pendientes de compensar son un activo fiscal valioso, pero el comprador verificará cuidadosamente su validez: que se generaron correctamente, que la documentación de soporte está completa y que no existe riesgo de que la Administración las rechace en una futura inspección.
El impacto en la operación
Las contingencias fiscales detectadas durante la due diligence tienen un impacto directo en la operación de compraventa:
Ajuste de precio. La forma más habitual de gestionar contingencias fiscales es mediante un ajuste del precio de adquisición. El comprador cuantifica la contingencia (impuesto, intereses y potenciales sanciones) y la descuenta del precio. Si la contingencia es significativa, esto puede reducir considerablemente el precio final.
Retención de precio. Para contingencias inciertas — aquellas cuya materialización depende de una futura inspección — el comprador puede proponer retener una parte del precio en escrow durante un periodo determinado (generalmente cinco años, coincidiendo con el plazo de prescripción).
Indemnidades específicas. El contrato de compraventa incluirá cláusulas de indemnidad que obligan al vendedor a compensar al comprador si las contingencias identificadas se materializan.
Ruptura de la operación. En casos extremos, cuando las contingencias son tan significativas que el comprador no puede cuantificar el riesgo con certeza razonable, la operación puede fracasar.
Cómo prepararse como vendedor
La mejor estrategia para el vendedor es anticiparse al proceso de due diligence y resolver las contingencias antes de que el comprador las encuentre.
Realice una due diligence fiscal propia. Antes de iniciar el proceso de venta, encargue a un asesor fiscal independiente una revisión de los últimos cuatro ejercicios. Identifique las contingencias y evalúe las opciones de regularización.
Regularice lo que pueda regularizarse. Muchas contingencias pueden resolverse mediante declaraciones complementarias o solicitudes de rectificación. El coste de regularizar voluntariamente es significativamente inferior al de regularizar tras una inspección.
Documente los precios de transferencia. Si su empresa tiene operaciones vinculadas, asegúrese de que la documentación de precios de transferencia está completa y actualizada. Esta documentación es la primera línea de defensa ante una inspección y ante las preguntas del comprador.
Separe los gastos personales. Revise las partidas de gasto y asegúrese de que no hay gastos personales imputados a la empresa. Es mejor regularizarlos voluntariamente antes del proceso de venta que explicarlos durante la due diligence.
Prepare un archivo fiscal organizado. Tenga disponibles todas las declaraciones, actas de inspección, consultas tributarias y correspondencia con la Agencia Tributaria en un formato digital organizado. La falta de documentación genera desconfianza y retrasa el proceso.
El coste de la improvisación
Los empresarios que afrontan la due diligence fiscal sin preparación pagan un precio alto: ajustes de precio injustificados (porque el comprador estima las contingencias de forma conservadora cuando no hay información clara), retrasos en el proceso (mientras el vendedor busca documentación que debería haber tenido preparada) y, en ocasiones, la pérdida de la operación.
Una preparación fiscal adecuada antes del proceso de venta puede costar entre 15.000 y 30.000 euros. El ahorro que genera — en términos de ajustes de precio evitados, rapidez del proceso y certidumbre para ambas partes — multiplica esa inversión por diez o más.
Conclusión
La due diligence fiscal no debería ser una fuente de sorpresas para ninguna de las partes. El vendedor que se prepara adecuadamente demuestra profesionalidad, genera confianza y maximiza sus opciones de cerrar la operación en las mejores condiciones.
En Blue Mountain valoramos especialmente a los empresarios que llegan al proceso con su casa fiscal en orden. No porque seamos inflexibles — entendemos que la empresa familiar tiene sus particularidades — sino porque la transparencia fiscal es el mejor indicador de la calidad de la gestión que encontraremos en el resto del negocio.
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