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Informes de mercado Publicado el 8 de noviembre de 2024 8 min de lectura

Cómo vender una empresa de tecnología o software en España

Si dirige una empresa de tecnología, IT o software en España y está valorando una salida, este artículo explica cómo funciona el proceso de venta, qué valoran los compradores y por qué el capital paciente puede ser la mejor alternativa a los fondos de capital riesgo.

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Blue Mountain Capital

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Blue Mountain Capital | | 8 min de lectura

Si usted dirige una empresa de tecnología, software o servicios digitales en España, es probable que haya recibido ya algún contacto de fondos de capital riesgo, de compradores estratégicos internacionales o de intermediarios M&A. El mercado de transacciones tecnológicas en España lleva años activo, y la actividad no ha hecho más que intensificarse. Pero tener opciones no significa tener claridad sobre cuál es la mejor decisión para usted, su empresa y su equipo.

Este artículo no es un argumentario de venta. Es un análisis honesto de lo que ocurre cuando una empresa tecnológica española sale al mercado: qué valoran los compradores, dónde se generan los problemas, y qué alternativas existen al proceso convencional de M&A.

El momento del mercado tecnológico español

España tiene aproximadamente 30.000 empresas tecnológicas activas, con una concentración notable en Madrid, Barcelona, Valencia y Málaga. El sector ha madurado significativamente en la última década: hay menos startups de ciclo corto y más empresas establecidas con facturación real, clientes estables y equipos consolidados.

Los compradores que operan en este mercado son de tres tipos. Primero, fondos de capital riesgo (PE) que buscan plataformas de crecimiento o activos que integrar en portafolios existentes. Segundo, compradores estratégicos internacionales — empresas europeas o norteamericanas que quieren entrar en el mercado español o adquirir talento y tecnología. Tercero, un número creciente de family offices y operadores industriales que prefieren modelos de negocio predecibles a las valoraciones infladas del venture capital.

El resultado es un mercado con mucho interés comprador, pero con una asimetría importante: los compradores conocen bien las empresas que buscan y cómo estructurar las operaciones. Los vendedores, en cambio, a menudo se enfrentan a un proceso de venta por primera — y única — vez en su vida.

Cómo valoran los compradores una empresa tecnológica

La valoración de una empresa de tecnología en España no sigue una fórmula única. El múltiplo aplicado depende fundamentalmente del perfil de ingresos.

SaaS y software de producto con ingresos recurrentes. Este es el segmento más valorado. Si su empresa tiene una plataforma de software con contratos de suscripción — ya sea B2B o B2C —, con churn bajo y crecimiento sostenido, los múltiplos pueden situarse entre 8 y 15 veces el EBITDA, o incluso valorarse sobre el ARR (ingresos recurrentes anuales) si el perfil de crecimiento es suficientemente atractivo. Los compradores pagan esa prima porque compran visibilidad de ingresos futuros.

Servicios IT, consultoría tecnológica y outsourcing. El rango habitual es 5 a 8 veces EBITDA. Aquí el comprador valora la base de clientes, los contratos en vigor, la capacidad técnica del equipo y la diversificación de ingresos. Una empresa de servicios con tres clientes que concentran el 80% de la facturación se valorará significativamente por debajo de una con veinte clientes equilibrados.

Agencias digitales y desarrollo a medida. El rango es 4 a 6 veces EBITDA. La valoración es más sensible a la dependencia del fundador y a la naturaleza de los proyectos — los recurrentes valen mucho más que los puntuales.

Más allá del múltiplo, los compradores aplican ajustes por factores cualitativos: profundidad del equipo directivo, calidad de la cartera de clientes, madurez del código y la arquitectura, y —esto es clave en tecnología— el grado en que la empresa puede funcionar sin su fundador.

El problema de la dependencia del fundador

Este es el tema que más impacta en la valoración de empresas tecnológicas pequeñas y medianas en España, y el que menos se menciona en las presentaciones comerciales.

En muchas empresas IT de entre 3 y 20 millones de euros de facturación, el fundador es simultáneamente el principal activo comercial — quien cierra los grandes contratos, quien mantiene la relación con los clientes clave — y el principal riesgo operativo. Si el fundador se va, ¿qué queda?

Un comprador sofisticado analizará esto con detalle. Revisará los contratos con clientes para ver si están firmados con la empresa o condicionados informalmente a la presencia del fundador. Evaluará si el equipo técnico puede ejecutar proyectos sin supervisión directa del fundador. Analizará si los procesos de venta están documentados o dependen del conocimiento tácito de una sola persona.

Cuanto mayor sea la dependencia del fundador, mayor será el componente de earn-out en la operación — es decir, mayor la proporción del precio que el vendedor solo cobrará si se cumplen objetivos durante uno, dos o tres años después de la venta. Reducir esa dependencia antes de iniciar un proceso de venta es, probablemente, la inversión con mayor retorno que puede hacer un founder tecnológico.

La propiedad intelectual: el activo que nadie ha revisado

En los últimos años hemos visto cómo varios procesos de venta de empresas tecnológicas en España se complicaban — o se frustraban — por problemas con la propiedad intelectual.

Los más frecuentes son: contratos laborales que no ceden correctamente la PI generada por los empleados a la empresa; código open source integrado en el producto bajo licencias que imponen condiciones restrictivas sobre su uso comercial; desarrollos realizados para clientes con cláusulas que otorgan a esos clientes derechos de propiedad sobre el código; y falta de documentación que permita acreditar quién creó qué y cuándo.

Antes de iniciar un proceso de venta, recomendamos encarecidamente una auditoría interna de PI. No es un proceso complicado ni costoso si la empresa está bien organizada, pero puede ser muy doloroso descubrirlo por primera vez en el data room de una due diligence.

La concentración de clientes: otro factor crítico

Una empresa tecnológica con el 60% de sus ingresos concentrados en un solo cliente no es, a ojos de un comprador, una empresa con un gran cliente. Es una empresa con un gran riesgo. La pregunta que ese comprador se hace es: ¿qué ocurre si ese cliente decide cambiar de proveedor, internalizar el servicio o ser adquirido a su vez?

No siempre es posible — ni deseable — diversificar la base de clientes antes de una venta, especialmente si ese cliente grande es una relación estratégica valiosa. Pero sí es importante anticipar este punto en las negociaciones y tener argumentos sólidos sobre la profundidad y el arraigo de esa relación.

Por qué el capital paciente es diferente del PE convencional

Los fondos de capital riesgo tradicionales tienen un horizonte de inversión definido: normalmente entre cuatro y siete años, al cabo de los cuales necesitan vender. Esto crea una presión estructural sobre la empresa adquirida para crecer rápido, a veces más rápido de lo que es prudente.

En Blue Mountain, nuestro modelo es diferente. Somos capital paciente: no tenemos un fondo con fecha de vencimiento que nos obligue a rotar activos. Cuando compramos una empresa tecnológica, lo hacemos con la intención de desarrollarla a largo plazo — invirtiendo en producto, en talento, en internacionalización — sin la presión de preparar una nueva venta en cuatro años.

Esto tiene implicaciones prácticas importantes para el founder vendedor. Puede elegir un nivel de implicación post-venta que tenga sentido para él, sin la presión de alcanzar hitos de earn-out diseñados para maximizar el retorno del fondo en un plazo corto. Y puede tener la confianza de que las decisiones sobre la empresa se tomarán con perspectiva de largo plazo, no con el ojo puesto en una próxima desinversión.

Due diligence en tecnología: qué esperar

Si decide iniciar un proceso de venta, la due diligence de una empresa tecnológica tiene componentes específicos que conviene anticipar.

Due diligence técnica. El comprador revisará la arquitectura del software, la calidad del código, la documentación, la cobertura de tests, la deuda técnica acumulada y la escalabilidad de la infraestructura. No es un examen de perfección — toda empresa tiene deuda técnica —, sino una evaluación de riesgos y del coste de resolver los problemas existentes.

Due diligence comercial. Contratos con clientes, términos de renovación, historial de churn, pricing, pipeline comercial y proceso de ventas. Los compradores quieren entender no solo dónde está la empresa hoy, sino por qué seguirá estando ahí mañana.

Due diligence de talento. El equipo técnico es, en muchos casos, el activo más valioso. El comprador querrá entender quiénes son las personas clave, qué contratos tienen, qué les motiva a quedarse y cuál es el riesgo de fuga si cambia el accionariado.

Due diligence legal y de PI. Todo lo relativo a contratos, litigios, propiedad intelectual, cumplimiento normativo (RGPD en particular) y estructura societaria.

El camino hacia una venta bien ejecutada

El proceso ideal no empieza cuando usted decide que quiere vender. Empieza dos o tres años antes, cuando usted empieza a preparar la empresa para poder venderla en las mejores condiciones.

Esa preparación incluye: documentar procesos para reducir la dependencia del fundador, diversificar la base de clientes si la concentración es alta, resolver cualquier problema de PI, profesionalizar el equipo directivo, y ordenar la contabilidad y la información financiera para que la due diligence sea limpia y rápida.

Una empresa bien preparada no solo se vende a un precio mayor. Se vende más rápido, con menos fricciones y con menos riesgo de que el proceso se frustre a mitad de camino.

Si dirige una empresa tecnológica en España y está considerando una venta en los próximos años, le invitamos a una conversación inicial sin compromiso. En Blue Mountain nos tomamos el tiempo necesario para entender cada empresa antes de hacer ninguna propuesta. Y a través de nuestra plataforma Certus, podemos ofrecerle una valoración orientativa y un análisis de su posicionamiento en el mercado actual.

El primer paso es siempre la conversación. Contacte con nosotros.

Dirk Manuel Martens Jiménez Fundador, Blue Mountain Capital

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