Recibimos cada año decenas de propuestas de inversión. Algunas llegan directamente de empresarios, otras a través de asesores financieros, abogados, bancos de inversión o intermediarios. De todas ellas, analizamos en profundidad una fracción, y cerramos un número reducido de operaciones.
La diferencia entre una propuesta que avanza y una que no lo hace rara vez está en la calidad de la empresa. Muchas empresas excelentes se presentan de forma inadecuada: con información insuficiente, en un formato que dificulta el análisis, o sin un entendimiento previo de lo que buscamos. El resultado es una evaluación superficial que no hace justicia a la oportunidad.
Esta guía tiene un propósito sencillo: ayudar a que las buenas empresas se presenten de la forma que maximiza sus posibilidades de ser evaluadas con el rigor que merecen.
Qué buscamos
Antes de preparar una presentación, es fundamental entender nuestros criterios de inversión. No invertimos en todo tipo de empresas, y la transparencia sobre lo que buscamos ahorra tiempo a ambas partes.
Perfil de empresa
Invertimos en empresas españolas — con sede y operaciones principales en España — con facturación entre 5 y 100 millones de euros. Buscamos empresas con actividad operativa real: producen bienes, prestan servicios, emplean personas. No invertimos en activos inmobiliarios puros, en empresas en fase de startup sin ingresos consolidados, ni en negocios puramente especulativos.
Sectores de interés
Nuestros sectores prioritarios son logística y transporte, hostelería y turismo, economía circular y tecnología medioambiental, ingeniería y servicios industriales, y servicios empresariales. Tenemos experiencia acumulada en estos sectores a través de las más de 80 empresas que componen nuestra cartera, lo que nos permite evaluar oportunidades con profundidad y aportar valor operativo después de la inversión.
Dicho esto, evaluamos oportunidades fuera de estos sectores si cumplen nuestros criterios financieros y operativos. El sector es un filtro importante pero no excluyente.
Situaciones de inversión
Participamos en cuatro tipos de operaciones:
Sucesión empresarial: el fundador busca un socio para gestionar la transición generacional, ya sea a través de una venta total, una venta parcial con permanencia del fundador, o una entrada de capital con reestructuración del gobierno corporativo.
Crecimiento: la empresa tiene un plan de expansión — orgánico o adquisitivo — y necesita capital y experiencia para ejecutarlo.
Situaciones especiales: la empresa atraviesa dificultades financieras u operativas pero tiene un negocio subyacente viable que justifica una inversión de reestructuración.
Reestructuración: la empresa necesita una transformación operativa profunda — cambio de modelo de negocio, reorganización productiva, profesionalización de la gestión — para recuperar su competitividad.
Lo que no hacemos
Para evitar malentendidos, es importante señalar lo que no hacemos. No realizamos operaciones de less than 1 millón de euros de equity. No invertimos en startups pre-revenue. No participamos en transacciones donde no podemos tener un rol activo en el gobierno de la empresa. No adquirimos participaciones minoritarias sin derechos de gobierno. Y no invertimos fuera de España.
La presentación inicial no necesita ser un documento de 200 páginas. Pero sí debe contener la información suficiente para que podamos evaluar si la oportunidad encaja en nuestro perfil y justifica un análisis en profundidad.
Un resumen ejecutivo de una o dos páginas que describa la empresa, su actividad, su posición en el mercado, la razón de la transacción y lo que busca del inversor.
Los estados financieros de los últimos tres ejercicios: cuentas de pérdidas y ganancias, balances y, si están disponibles, estados de flujo de caja. No necesitamos que estén auditados en esta fase, pero sí que sean fiables.
Una descripción de la estructura accionarial y del equipo directivo.
Una indicación del tipo de operación que se contempla: venta total, venta parcial, ampliación de capital, o está abierto a diferentes estructuras.
Una estimación del rango de valoración que el empresario tiene en mente, o al menos del tamaño de la operación. Esto nos permite evaluar rápidamente si estamos en rangos compatibles.
Más allá de lo imprescindible, la siguiente información acelera el proceso de evaluación.
Un cuaderno de venta (information memorandum) preparado por un asesor financiero, que incluya análisis de mercado, ventajas competitivas, proyecciones financieras y tesis de inversión.
Un desglose de ingresos por cliente, producto y canal que permita evaluar la concentración y la calidad de los ingresos.
Un desglose de EBITDA con las normalizaciones aplicadas, para que podamos comparar con nuestras referencias sectoriales.
Un resumen de la deuda financiera neta, incluyendo líneas de crédito, préstamos a largo plazo, leasing y cualquier otro pasivo financiero.
Lo que NO necesitamos en la fase inicial
No necesitamos acceso a la información fiscal detallada, contratos con clientes o proveedores, informes de auditoría interna, o cualquier otro documento que contenga información sensible. Esta información se comparte durante la due diligence, una vez que ambas partes han expresado un interés mutuo.
Cómo funciona nuestro proceso
Fase 1: Evaluación inicial (1-2 semanas)
Cuando recibimos una propuesta, el primer paso es un análisis rápido de encaje: ¿la empresa cumple nuestros criterios de inversión? ¿El sector, el tamaño, la geografía y el tipo de operación son compatibles con nuestra estrategia?
Si el encaje es positivo, solicitamos la información adicional que necesitemos y, habitualmente, organizamos una primera conversación con el empresario o su asesor. Esta conversación es exploratoria: buscamos entender la empresa, las motivaciones del vendedor y las expectativas de ambas partes.
Si el encaje no es positivo, comunicamos nuestra decisión de forma rápida y directa. No dejamos propuestas en el limbo. Un “no” rápido es más respetuoso que un silencio prolongado.
Fase 2: Análisis en profundidad (4-8 semanas)
Si la evaluación inicial es favorable, procedemos con un análisis más detallado. Esto incluye reuniones con el equipo directivo, visitas a las instalaciones, análisis financiero en profundidad y evaluación del mercado y la posición competitiva.
Al final de esta fase, formulamos una expresión de interés indicativa — no vinculante — que establece los términos principales que proponemos para la operación: rango de valoración, estructura propuesta, condiciones principales y calendario estimado.
Fase 3: Due diligence y cierre (8-16 semanas)
Si la expresión de interés es aceptada, iniciamos la due diligence formal — financiera, fiscal, legal, laboral y operativa — que se realiza con asesores externos especializados. La due diligence culmina en una propuesta vinculante y, si ambas partes están de acuerdo, en la negociación y firma del contrato de compraventa.
El proceso completo, desde la primera conversación hasta el cierre, dura típicamente entre cuatro y ocho meses. Las operaciones más sencillas pueden cerrarse más rápido; las que implican reestructuración de deuda, aprobaciones regulatorias o coordinación con múltiples socios pueden extenderse más.
Trabajar con asesores
Valoramos positivamente que el empresario cuente con un asesor financiero que coordine el proceso. Un buen asesor aporta objetividad, experiencia en transacciones y capacidad de gestionar la carga operativa del proceso, permitiendo que el empresario se concentre en la gestión diaria de la empresa.
Si el empresario prefiere contactar directamente sin asesor, también es perfectamente válido. Nuestra puerta está abierta para conversaciones informales y exploratorias, sin compromiso por ninguna de las partes.
Lo que pedimos en ambos casos es transparencia: sobre las motivaciones de la transacción, sobre la situación real de la empresa, y sobre las expectativas del empresario. La información que se oculta en la fase de presentación se descubre invariablemente durante la due diligence, y el efecto sobre la confianza es devastador.
Confidencialidad
Toda la información que recibimos se trata bajo estricta confidencialidad. Firmamos acuerdos de confidencialidad (NDA) antes de acceder a información sensible y limitamos el acceso interno a las personas directamente implicadas en la evaluación.
Si decidimos no proceder con una oportunidad, toda la documentación recibida se destruye o se devuelve al remitente.
La confidencialidad no es solo una obligación legal para nosotros. Es un principio de negocio. Nuestra reputación en el mercado depende de que los empresarios confíen en que la información que nos comparten está protegida.
El canal más directo es a través de nuestro formulario de contacto en la web o mediante un correo electrónico a info@blue-mountain.es. En la comunicación inicial, incluya un breve resumen de la empresa y el tipo de operación que contempla. No es necesario enviar documentación detallada en el primer contacto — una descripción general es suficiente para que evaluemos el encaje inicial.
Si prefiere un primer contacto telefónico, nuestro equipo está disponible en el +34 910 917 811.
Para asesores e intermediarios que presentan oportunidades de forma recurrente, establecemos protocolos de comunicación adaptados que agilizan el proceso y protegen la atribución del mandato.
Evaluamos cada propuesta con seriedad y respondemos siempre, tanto si la respuesta es positiva como si no lo es. El empresario que nos contacta merece esa diligencia.
Véase también: Cómo elegir al inversor adecuado para su empresa.