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Guías Publicado el 16 de julio de 2024 5 min de lectura

Internacionalización de la empresa familiar: cuándo y cómo

La internacionalización es una de las decisiones estratégicas más complejas para la empresa familiar. Analizamos cuándo tiene sentido, qué mercados priorizar y los errores que hemos visto cometer.

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Blue Mountain Capital

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Blue Mountain Capital | | 5 min de lectura

La internacionalización suena bien en las presentaciones estratégicas. “Hay que salir fuera”, “el mercado español se queda pequeño”, “los mercados internacionales ofrecen más crecimiento”. Son afirmaciones que se repiten con frecuencia en los consejos de administración de las empresas familiares españolas.

Pero la realidad es que la internacionalización es una de las decisiones más arriesgadas que puede tomar una empresa del middle-market. No porque sea mala per se, sino porque requiere recursos, capacidades y un nivel de compromiso que muchas empresas subestiman. Y cuando se ejecuta mal, puede consumir los recursos que la empresa necesita para competir en su mercado doméstico.

Cuándo tiene sentido internacionalizarse

La internacionalización tiene sentido cuando se cumplen simultáneamente varias condiciones:

El mercado doméstico está saturado o en declive. Si la empresa ha alcanzado una cuota de mercado significativa en España y las oportunidades de crecimiento orgánico se han agotado, buscar nuevos mercados es una respuesta lógica.

La empresa tiene una ventaja competitiva exportable. No todas las ventajas competitivas viajan bien. Una marca fuerte en España puede no significar nada en Alemania. Una red de distribución en el sur de España no ayuda en Portugal. La ventaja que justifica la internacionalización debe ser tecnológica, de know-how o de producto, no de relaciones o de localización.

Los recursos financieros y humanos son suficientes. La internacionalización consume capital y talento directivo. Si la empresa no tiene excedente de ambos, desviar recursos al proyecto internacional debilitará la operación doméstica.

El equipo directivo tiene capacidad internacional. Esto significa, como mínimo, idiomas, experiencia en negociación intercultural y disponibilidad para viajar con frecuencia. Un equipo directivo exclusivamente local no puede gestionar una expansión internacional.

Mercados prioritarios para la empresa familiar española

Portugal

Es el mercado natural de extensión para la empresa española: proximidad geográfica, marco legal similar, cultura empresarial compatible y tamaño de mercado manejable. Portugal es la opción más segura para una primera experiencia internacional, pero su tamaño limitado reduce el potencial de crecimiento.

Francia

El segundo mercado natural por proximidad y tamaño. Sin embargo, las barreras culturales y regulatorias son significativamente mayores que con Portugal. La exigencia del idioma francés en las relaciones comerciales, la complejidad del sistema fiscal y la preferencia por proveedores nacionales hacen que la entrada en Francia requiera un esfuerzo considerable.

América Latina

México, Colombia, Chile y Perú son mercados atractivos por el idioma compartido, el crecimiento económico y las relaciones históricas. Pero la distancia, las diferencias regulatorias, el riesgo divisa y la complejidad de los entornos de negocio locales requieren una inversión significativa en conocimiento del mercado.

Norte de África

Marruecos es un mercado en crecimiento con una proximidad geográfica a España que facilita la logística. Varios sectores — logística, manufactura, servicios — ofrecen oportunidades para empresas españolas. Pero el entorno regulatorio, las diferencias culturales y la necesidad de socios locales son factores que requieren un abordaje cuidadoso.

Modelos de entrada

Exportación directa

El modelo más sencillo y de menor riesgo: vender desde España a clientes internacionales. Adecuado para productos con alto valor añadido y logística manejable. Limitado en sectores de servicios o donde la proximidad al cliente es esencial.

Agente o distribuidor local

Delegar la comercialización a un socio local reduce el riesgo y la inversión, pero también reduce el control y el margen. Es un buen primer paso, pero no una solución definitiva si el mercado objetivo tiene potencial significativo.

Filial comercial

Establecer una oficina comercial propia en el mercado objetivo. Requiere mayor inversión pero proporciona control, visibilidad y capacidad de servicio. Es el modelo adecuado cuando el volumen de negocio potencial justifica la estructura.

Adquisición local

Adquirir una empresa en el mercado objetivo es la forma más rápida de ganar presencia, cartera de clientes y conocimiento local. Pero también es la más arriesgada y la que más recursos consume. Solo recomendable para empresas con experiencia en integración de adquisiciones y con recursos financieros suficientes.

Los errores que hemos visto

Internacionalizarse sin haber consolidado España

El error más grave y más frecuente. Empresas que abren mercados internacionales mientras tienen problemas sin resolver en España — márgenes en declive, concentración de clientes, falta de profesionalización — y descubren que la internacionalización amplifica esos problemas en lugar de resolverlos.

Subestimar la complejidad

“Portugal es como España pero más pequeño.” “En México se habla español, así que no puede ser tan diferente.” Estas simplificaciones llevan a sorpresas desagradables cuando la empresa descubre que cada mercado tiene sus propias normas, su propia cultura empresarial y sus propias trampas.

Asignar recursos insuficientes

La internacionalización requiere inversión sostenida durante varios años antes de generar retornos. Las empresas que asignan un presupuesto mínimo esperando resultados rápidos suelen abandonar antes de que la inversión madure.

No tener un plan de retirada

Si la internacionalización no funciona, la empresa necesita poder retirarse sin que el fracaso comprometa la operación doméstica. Tener una estrategia de salida planificada desde el inicio no es pesimismo; es prudencia.

El papel del inversor

Para la empresa familiar que quiere internacionalizarse, un socio inversor con experiencia internacional puede ser un catalizador extraordinario. El inversor aporta capital para financiar la expansión, red de contactos en mercados objetivo, experiencia en la gestión de operaciones internacionales y, sobre todo, la disciplina necesaria para ejecutar la estrategia sin dejarse llevar por el entusiasmo.

En Blue Mountain, varias de nuestras plataformas sectoriales tienen operaciones internacionales o están en proceso de internacionalización. En todos los casos, hemos seguido un enfoque gradual: primero consolidar España, después explorar el mercado más cercano, después escalar si los resultados lo justifican.

No es la aproximación más espectacular. Pero es la que funciona.

En Blue Mountain evaluamos cada oportunidad con discreción. Contactar.

Véase también: El middle market: una oportunidad desatendida.

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