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Guías Publicado el 5 de junio de 2023 6 min de lectura

Gobierno corporativo en la pyme: simple pero imprescindible

El gobierno corporativo no es solo para grandes empresas cotizadas. En la pyme, unas pocas prácticas bien implementadas pueden transformar la calidad de las decisiones y la sostenibilidad del negocio.

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Blue Mountain Capital

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Blue Mountain Capital | | 6 min de lectura

Cuando se menciona el gobierno corporativo, muchos empresarios de pymes españolas piensan en grandes corporaciones cotizadas, en códigos de buen gobierno y en comités de auditoría con consejeros independientes. Y concluyen: “Eso no es para mi empresa”.

Es un error comprensible pero costoso.

El gobierno corporativo en su versión corporativa — con comités de nombramientos, informes de sostenibilidad y políticas de remuneración para consejeros — efectivamente no es para una pyme que factura 20 millones. Pero el concepto que subyace — tener estructuras y procesos que aseguren que las decisiones se toman bien, que la información fluye adecuadamente y que existe supervisión y contrapeso — es absolutamente relevante para cualquier empresa, independientemente de su tamaño.

El gobierno corporativo mínimo viable

En Blue Mountain, cuando entramos en una empresa participada, implementamos lo que llamamos un “gobierno corporativo mínimo viable”. Son cuatro elementos que pueden ponerse en marcha en semanas y que transforman la gestión de la empresa.

1. Consejo de administración funcional

La mayoría de las pymes españolas tienen un consejo de administración, pero solo sobre el papel. Se reúne una vez al año para aprobar las cuentas, firmadas por el administrador único o por dos socios que son marido y mujer.

Un consejo funcional es algo completamente distinto. Se reúne mensualmente. Tiene una agenda estructurada. Revisa resultados financieros, KPIs operativos y avance de proyectos estratégicos. Toma decisiones y hace seguimiento de su ejecución.

No necesita ser grande: tres a cinco miembros son suficientes. Idealmente incluye al propietario, al director general (si es persona distinta), y uno o dos consejeros externos con experiencia empresarial relevante.

El efecto de un consejo funcional es inmediato. El equipo directivo sabe que cada mes tendrá que rendir cuentas. Los problemas se detectan antes. Las decisiones se debaten en lugar de tomarse en soledad. Y el propietario tiene un foro donde hablar de estrategia con personas que aportan perspectiva.

2. Reporting mensual estructurado

Muchas pymes no tienen un cuadro de mando mensual. El empresario “sabe” cómo va la empresa porque está ahí todos los días. Pero ese conocimiento es intuitivo, no analítico. Y la intuición falla cuando la empresa crece en complejidad.

Un reporting mensual básico incluye:

  • Cuenta de resultados comparada con presupuesto y con el año anterior.
  • Balance abreviado con foco en capital circulante y deuda.
  • Flujo de tesorería real y previsto.
  • Cinco a diez KPIs operativos clave del negocio.
  • Pipeline comercial y evolución de la cartera de pedidos.

Implementar este reporting no requiere un sistema sofisticado. Un Excel bien diseñado y mantenido con rigor es suficiente en la mayoría de los casos. Lo que requiere es disciplina: recopilar la información, analizarla, presentarla y discutirla cada mes sin excepción.

3. Protocolo familiar (si aplica)

En empresas familiares, el protocolo familiar es un documento que regula la relación entre la familia y la empresa. Define quién puede trabajar en la empresa y bajo qué condiciones, cómo se toman las decisiones sobre la propiedad, cómo se gestionan los conflictos, qué ocurre en caso de divorcio o fallecimiento.

El protocolo familiar no necesita ser un documento de doscientas páginas redactado por un bufete de abogados. Puede ser un acuerdo de diez páginas que recoja los principios básicos aceptados por todos los miembros de la familia. Lo importante no es la extensión, sino el proceso de conversación que lo genera y el compromiso de respetarlo.

4. Separación de roles

En muchas pymes familiares, el propietario es también el director general, el director financiero, el jefe de compras y la persona que cierra las operaciones importantes. Esta concentración de roles funciona hasta cierto punto, pero crea vulnerabilidades serias.

El primer paso hacia un gobierno adecuado es separar al menos tres funciones: propiedad (quién posee la empresa), dirección (quién la gestiona día a día) y supervisión (quién evalúa si la gestión es correcta). En una empresa pequeña, la misma persona puede ejercer las tres funciones, pero debe ser consciente de cuándo está actuando en cada rol.

Los beneficios tangibles

El gobierno corporativo bien implementado no es un coste. Es una inversión con retorno medible.

Mejores decisiones. Las decisiones tomadas en un consejo, con información estructurada y con la perspectiva de varias personas, son consistentemente mejores que las decisiones tomadas en soledad por el empresario.

Detección temprana de problemas. Un reporting mensual riguroso permite detectar tendencias negativas cuando aún son manejables, en lugar de descubrirlas cuando ya son crisis.

Mayor valor de empresa. Una empresa con buen gobierno corporativo vale más para un comprador potencial. Demuestra que la empresa puede funcionar sin depender de una sola persona y que los riesgos están identificados y gestionados.

Mejor relación familiar. El protocolo familiar reduce los conflictos al establecer reglas claras antes de que surjan los problemas. Las familias que tienen un protocolo discuten menos sobre la empresa que las que no lo tienen.

Atracción de talento. Los directivos profesionales quieren trabajar en empresas bien gobernadas. Un consejo funcional, un reporting claro y una cultura de transparencia son señales de que la empresa es un lugar donde un profesional puede desarrollar su carrera.

Cómo empezar

Mi consejo para el empresario que quiere mejorar su gobierno corporativo es simple: empieza por el consejo. Busque a una o dos personas de su confianza — un empresario jubilado, un antiguo directivo, un profesional de su sector — e invítalos a reunirse con usted mensualmente para revisar la marcha de la empresa. No necesita formalizarlo inmediatamente. Empieza por la práctica.

Si la práctica funciona — y funciona siempre — formalízalo: constitúyelo como consejo de administración, nombra a los consejeros, establece una retribución razonable y un calendario fijo de reuniones.

El gobierno corporativo no es burocracia. Es la forma más efectiva de asegurar que su empresa toma buenas decisiones de forma consistente. Y las buenas decisiones, acumuladas en el tiempo, son la diferencia entre una empresa que prospera y una que simplemente sobrevive.

¿Tiene preguntas sobre su situación particular? Hablemos con total discreción.

Véase también: La importancia del equipo directivo en una compra · El consejo de administración como herramienta de transformación.

Dirk Manuel Martens Jiménez Fundador, Blue Mountain Capital

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