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Guías Publicado el 18 de octubre de 2024 6 min de lectura

El NDA en M&A: más que un formalismo

El acuerdo de confidencialidad es el primer documento que se firma en una operación de compraventa. Muchos lo tratan como un trámite. Explicamos por qué es mucho más que eso.

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Blue Mountain Capital

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Blue Mountain Capital | | 6 min de lectura

El Non-Disclosure Agreement (NDA), o acuerdo de confidencialidad, es el primer documento jurídico que se firma en una operación de compraventa de empresas. Y como todo lo que se hace primero, tiende a tratarse con prisa y con la mente puesta en lo que viene después.

Error. El NDA no es un formalismo previo a la operación real. Es una pieza fundamental de protección para el vendedor, que establece las reglas del juego para todo el proceso posterior. Un NDA mal redactado o firmado sin reflexión puede causar daños irreparables.

Por qué es crítico

Cuando un empresario inicia un proceso de venta, va a compartir con el comprador potencial información que, en muchos casos, nunca ha salido de la empresa: estados financieros detallados, cartera de clientes, márgenes por producto, estrategia comercial, contratos con proveedores, condiciones laborales del equipo directivo.

Esta información es el alma del negocio. Si cae en manos equivocadas — un competidor, un cliente que use la información para renegociar, un empleado que se entere de que la empresa está en venta — las consecuencias pueden ser devastadoras.

El NDA es la herramienta legal que protege al vendedor de estos riesgos. Pero solo protege si está bien diseñado.

Las cláusulas que importan

Definición de información confidencial

La definición debe ser lo más amplia posible, incluyendo no solo la información escrita sino también la verbal, la información derivada del análisis de la información proporcionada y la propia existencia de las conversaciones entre las partes.

Un NDA que solo protege los documentos escritos entregados formalmente deja desprotegida toda la información que se comparte en reuniones, llamadas y conversaciones informales.

Obligación de no uso

La obligación de confidencialidad — no revelar la información a terceros — es importante pero insuficiente. El NDA debe incluir también una obligación de no uso: la información confidencial solo puede utilizarse para evaluar la operación, no para ningún otro propósito.

Sin esta cláusula, un competidor que firma un NDA y luego accede a la información de la empresa objetivo podría utilizar esa información para competir de forma más efectiva, siempre que no la revele a terceros. Técnicamente no estaría violando la confidencialidad, pero el daño sería real.

Personas autorizadas

El NDA debe especificar quién puede acceder a la información confidencial. En la práctica, el comprador necesita compartir la información con sus asesores financieros, legales y fiscales, y posiblemente con su equipo de operaciones y con sus fuentes de financiación.

El vendedor debe exigir que todos estos terceros estén sujetos a obligaciones de confidencialidad equivalentes, ya sea mediante adhesión al NDA principal o mediante acuerdos independientes.

No solicitar empleados

La cláusula de non-solicitation prohibe al comprador contactar directamente a los empleados, clientes o proveedores de la empresa objetivo sin consentimiento del vendedor. Es una protección fundamental: si el comprador puede hablar libremente con los empleados de la empresa, la confidencialidad del proceso queda comprometida.

Duración

La duración de las obligaciones de confidencialidad debe ser suficiente para proteger la información durante todo el periodo en que sea sensible. Un plazo de dos a tres años es habitual, aunque para determinados tipos de información — secretos comerciales, información de clientes — puede justificarse un plazo mayor.

Obligación de destrucción

Si la operación no se completa, el comprador debe devolver o destruir toda la información confidencial recibida, incluyendo las copias y los documentos de trabajo derivados. El NDA debe prever esta obligación y un mecanismo de certificación de cumplimiento.

Penalizaciones

Un NDA sin penalizaciones efectivas es un papel mojado. La cláusula penal — una cantidad fija que debe pagarse en caso de incumplimiento, sin necesidad de acreditar el daño — es la herramienta más efectiva para disuadir las violaciones.

Errores frecuentes

Firmar el NDA del comprador sin revisarlo

Muchos empresarios firman el NDA que les presenta el comprador sin leerlo detenidamente. Es el primer documento de la operación, el vendedor tiene prisa por avanzar y confía en que el NDA es un formalismo estándar.

Pero los NDAs no son todos iguales. El NDA que presenta el comprador está diseñado para proteger los intereses del comprador, no del vendedor. Puede tener definiciones restrictivas de información confidencial, excepciones amplias a la obligación de confidencialidad, duración corta o ausencia de penalizaciones.

El vendedor debe revisar cada NDA y negociar las cláusulas que no le protejan adecuadamente.

No incluir la existencia del proceso

La información más sensible de todas no es financiera: es el hecho de que la empresa está en venta. Si esta información se filtra, los empleados se ponen nerviosos, los clientes empiezan a buscar alternativas y los proveedores endurecen las condiciones. El NDA debe proteger expresamente la confidencialidad de la existencia de las conversaciones.

NDAs genéricos

Los NDAs de plantilla que se descargan de internet o que se utilizan para todo tipo de situaciones — contratos de prestación de servicios, acuerdos de colaboración, relaciones laborales — no están diseñados para las especificidades de una operación de M&A. Un NDA de M&A tiene particularidades que un documento genérico no cubre.

No exigir NDA a todos los compradores potenciales

En un proceso competitivo, donde la empresa se presenta a múltiples compradores potenciales, cada uno de ellos debe firmar un NDA antes de recibir cualquier información. No es negociable.

Nuestra práctica

En Blue Mountain firmamos un NDA en cada operación, sin excepciones. Lo tratamos como lo que es: un compromiso serio que asumimos con el vendedor. Cumplimos sus términos con rigor, limitamos el acceso a la información a las personas estrictamente necesarias y destruimos la documentación si la operación no se completa.

No es solo una obligación legal. Es una cuestión de principios. El vendedor nos confía información que puede dañar gravemente su negocio si se utiliza inadecuadamente. Respetar esa confianza es la base sobre la que se construye todo lo demás.

Si está pensando en iniciar un proceso de venta, el primer consejo práctico que puedo darle es: tome en serio el NDA. Pida a su abogado que lo redacte, no que lo acepte. Y no comparta ni una cifra hasta que esté firmado.

Si es abogado, asesor fiscal o gestor y acompaña a un cliente, podemos ser su interlocutor.

Véase también: Cómo vender una empresa en España: guía completa · La confidencialidad en M&A: innegociable.

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