El pacto de socios — o acuerdo de accionistas — es, junto con el contrato de compraventa, el documento que regula la relación entre el empresario y su inversor. Y es, probablemente, el documento que los empresarios leen con menos atención, confiando en que “mi abogado lo habrá revisado”.
He visto pactos de socios que han protegido a ambas partes durante años de relación productiva. Y he visto pactos que han generado conflictos destructivos, precisamente porque una de las partes no entendió lo que firmaba.
Este artículo no pretende sustituir al asesoramiento legal. Pretende dar al empresario el conocimiento mínimo para entender lo que está firmando y para negociar con criterio.
Qué es y para qué sirve
El pacto de socios es un contrato privado entre los socios de una empresa que regula aspectos de su relación que no están cubiertos — o están insuficientemente cubiertos — por los estatutos sociales.
Mientras que los estatutos son un documento público inscrito en el Registro Mercantil, el pacto de socios es privado y confidencial. Esto le da mayor flexibilidad para regular cuestiones delicadas: derechos de veto, mecanismos de salida, cláusulas de no competencia, política de dividendos, composición del consejo de administración.
Las cláusulas que todo empresario debe entender
Gobierno y toma de decisiones
El pacto define cómo se toman las decisiones en la empresa. Las cuestiones ordinarias se deciden por mayoría simple, pero hay un conjunto de “materias reservadas” que requieren el consentimiento del inversor, incluso si este es minoritario.
Las materias reservadas típicas incluyen: cambios en la estructura de capital, endeudamiento por encima de un umbral, adquisiciones o desinversiones, cambios en el equipo directivo clave, aprobación de presupuestos, decisiones que afecten a la estrategia de la empresa.
Lo que el empresario debe negociar es la extensión de esta lista. Si es demasiado amplia, el inversor minoritario tiene un poder de veto desproporcionado que puede paralizar la gestión. Si es demasiado estrecha, el empresario pierde protección ante decisiones unilaterales del inversor.
Cláusulas de salida (exit)
Las cláusulas de salida regulan cómo y cuándo los socios pueden vender sus participaciones. Son las cláusulas más complejas y las más importantes.
Tag-along (derecho de acompañamiento). Si un socio vende, el otro tiene derecho a vender en las mismas condiciones. Protege al socio minoritario de quedarse atrapado con un nuevo socio que no ha elegido.
Drag-along (derecho de arrastre). Si un socio mayoritario recibe una oferta de compra por el 100%, puede obligar al minoritario a vender. Protege al mayoritario de un minoritario que bloquea una venta ventajosa.
Derecho de preferente adquisición. Antes de vender a un tercero, el socio vendedor debe ofrecer sus participaciones al otro socio en las mismas condiciones. Permite al socio que se queda mantener el control.
Put option (opción de venta). El socio tiene derecho a exigir que el otro le compre sus participaciones a un precio determinado o según un mecanismo de valoración pactado. Importante como mecanismo de salida garantizada.
Cláusula de liquidez. Si después de un periodo determinado (típicamente cinco a siete años) no se ha producido una salida, se activa un mecanismo para buscar liquidez — puede ser un proceso de venta, una salida a bolsa o una valoración independiente con opción de compra.
Compromisos de permanencia
El pacto puede incluir compromisos de permanencia del empresario en la gestión de la empresa durante un periodo determinado. Estos compromisos suelen ir vinculados a un componente variable del precio (earn-out) o a cláusulas de no competencia.
El empresario debe prestar especial atención a las condiciones de salida anticipada: ¿qué ocurre si quiere irse antes de que expire el compromiso? ¿Pierde parte del precio? ¿Se activa una cláusula penal?
Política de dividendos
El pacto puede regular la política de distribución de beneficios. Esto es importante cuando hay diferencias de expectativa entre los socios: el empresario puede querer distribuir beneficios (es su fuente de ingresos), mientras que el inversor puede preferir reinvertir para maximizar el valor de la empresa a largo plazo.
Un buen pacto establece un mínimo de distribución anual (por ejemplo, el 30% del beneficio neto) y deja el resto a decisión del consejo.
Cláusulas de protección del inversor
El inversor minoritario suele negociar un conjunto de protecciones específicas:
- Anti-dilución. Si la empresa emite nuevas participaciones a un precio inferior al que pagó el inversor, este tiene derecho a compensación.
- Ratchet. Si la empresa se vende a un precio inferior al que pagó el inversor, este tiene prioridad en el reparto del precio de venta.
- Liquidation preference. En caso de liquidación o venta, el inversor recupera su inversión antes de que el resto de socios reciba nada.
Estas cláusulas son habituales en venture capital y en operaciones de private equity. En inversiones de family office como Blue Mountain, tendemos a usarlas con moderación, porque creemos en la alineación de intereses más que en la protección contractual unilateral.
Los errores más frecuentes
No leer el pacto con atención. Parece obvio, pero ocurre con frecuencia alarmante. El pacto de socios es un documento de treinta a cincuenta páginas con lenguaje jurídico denso. Muchos empresarios confían ciegamente en su abogado sin entender lo que firman.
No negociar las materias reservadas. Aceptar una lista de materias reservadas demasiado amplia equivale a ceder el control efectivo de la empresa al inversor, independientemente de los porcentajes de propiedad.
No entender los mecanismos de valoración. Las cláusulas de put option, de drag-along y de liquidez suelen incluir un mecanismo de valoración para determinar el precio en caso de ejercicio. Ese mecanismo — ¿valoración por un auditor independiente? ¿múltiplo pactado? ¿media de los últimos tres años? — puede generar resultados muy distintos.
No prever los escenarios negativos. El pacto se firma en un momento de optimismo, cuando ambas partes creen que todo va a ir bien. Pero el pacto sirve precisamente para regular los escenarios en que las cosas no van bien: desacuerdos, bajo rendimiento, cambio de circunstancias. Si solo regula el escenario positivo, no protege a nadie.
Mi consejo
Lea el pacto. Entiéndalo. Pregunte lo que no entiendas. Negocie lo que le incomoda. Y sobre todo, elija un socio con el que el pacto sea una red de seguridad que nunca necesites usar, no un campo de batalla donde defender sus derechos.
Si quiere saber cómo aplica esto a su caso concreto, contacte con nosotros. Véase también: Tag-along y drag-along para el vendedor.
Dirk Manuel Martens Jiménez
Fundador, Blue Mountain Capital